Las normas de la casa de la sidra es una de esas películas, que en mi caso, llevaba más tiempo en el tintero del que me hubiera gustado, siempre encontraba una excusa para no verla, alguna razón para sentirme o creer sentirme desmotivado, a pesar de haber querido verla desde la fecha de su estreno. Sentía que era buena, y siempre, al menos desde que lo conozco, me ha agradado su director, Lasse Hallström, sueco desde que nació el 2 de Junio de 1946 (dato a obviar). Director que enamoró a los Estados Unidos de América con su película "Mi vida como un perro", y que a posteriori fue él quien quedó prendado de dicha región, pues allí se ha quedado para dirigir sus películas desde 1991 (y ya van unas cuantas).
Y bien, después de llevar desde 1999 sintiendo que Las normas de la casa de la sidra era buena película y que debía verla pero por una razón o por otra no lo hacía... ¿he quedado satisfecho tras, por fin, visionarla? Pues si, pero atención, no ha sido un sí efusivo, no me he levantado de mi butaca para ponerme a aplaudir ni mucho menos (cosa por otro lado que en alguna que otra ocasión he hecho), ha sido una buena película, una buena película que contiene algunas muy buenas escenas, y sobre todo sensacionales actuaciones, en especial la de Michael Caine, que se sale, y por ello consiguió el Oscar al mejor actor secundario aquel año, año en el que recuerdo que pugnaba por él contra el muchacho de El sexto sentido, después curiosamente trabajaron juntos en "El secreto de los McCann", película que le recomiendo a todo el mundo.
La película trata sobre la vida de un joven huérfano (Toby Maguire) que por casualidades de la vida nunca deja el lugar de adopción, un muchacho que jamás ha aprendido mucho de la vida, y de lo que existe fuera de su pequeño mundo (La estela de David Copperfield, de Dickens, no perseguirá durante las algo más de dos horas de duración).
Es difícil reseñar una película en la que se nos muestran tantos sentimientos mezclados y desorganizados, pero supongo que ese tipo de películas son las que más cerca se encuentran de la realidad, más cerca de los problemas comunes de cada persona. Las normas de la casa de la sidra desborda sentimientos, por todas partes. Nos encontraremos con todas las clases existentes de amor: el amor de un amante, el de una madre, el de un padre, el amor propio, el amor por despecho, etc. También nos toparemos con varios temas que siempre han sido de candente actualidad, como el aborto, el adulterio, y la adicción a las drogas. No obstante, a pesar de todos los sentimientos y dilemas morales que trata, a ninguno le llega a clavar el diente para incidir en él (lo cual tampoco es un pecado mortal, demasiado hace con sacar tanto a la palestra).
La película está perfectamente ambientada en los años 40, posee una fotografía y unos escenarios sobresalientes, así como una banda sonora notable. El guión (que ganó aquel año el Oscar al mejor guión adaptado) corrió a cargo de John Irvin, que es además el autor de la novela "Príncipes de Maine, Reyes de Nueva Inglaterra", en la que está basada la película.
Me gustaría comentar otras cuantas cosas sobre esta película, pero correría el riesgo de destripar parte de la trama principal.
Creo que esta peli la vi hace tiempo, pero no podría jurarlo... ¡maldito Alzheimer! Como no estoy seguro de haberla visto, tampoco recuerdo (en caso de haberla visto) si me gustó o no... qué tontería de comentario, ¿no?